Ensayo. El día que me quieras de José Ignacio Cabruja

 Por: Centro Itsak Axolotl 

José Ignacio Cabruja Lofiego, cronista, actor, escritor de telenovelas, director de teatro, guionista cinematográfico, libretista de radionovelas y dramaturgo venezolano, nació en Caracas el 17 de julio de 1937. Miembro de una familia humilde pasó la mayor parte de su infancia en un sector popular de Catia junto a sus padres José Ramón Cabruja Esteso y Matilde Lofiego de Cabruja. 

    En lo que concierne a su formación académica en el año 1956, gracias al apoyo de una beca, realizó sus estudios en Derecho en la Universidad Central de Venezuela. No obstante; es en el Teatro Universitario donde encuentra su verdadera vocación. Un gusto develado desde su juventud pues, al haber tenido de primer acercamiento a la literatura y escritura el ejemplar de Los miserables de Víctor Hugo, se marcó a sí mismo una de sus más significativas metas profesionales. Finalidad que ramificó en una variedad de ámbitos.

   Parte de su renombre, como se aludió, surgió en el desarrollo de  telenovelas. Al introducir nuevas temáticas dio paso a una innovación de trascendencia originando la “telenovela cultural”. Esto a su vez le permitió hacer colaboraciones con el guionista Salvador Garmendia en la versión de Doña Bárbara de Rómulo Gallegos. En correspondencia a esta labor; pero orientada a la cinematografía se encuentra el coescrito con Román Chalbaud del largometraje La quema de judas (1973).

   Asimismo, la adaptación de El pez que fuma en 1977 y la elaboración del libreto Amaneció de golpe (1995), un guion en el cual se narra el intento de toma de poder por parte de Hugo Chávez hacia el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Respecto a sus aportaciones en la dramaturgia destaca, para el año 1961, la fundación del Teatro de Arte de Caracas y, en lo relativo a su producción teatral, yacen títulos como: Acto cultural (1976) ,Profundo (1968), y la obra que ocupa a este escrito, El día que me quieras (1979).

  Dicha obra se estrenó en el Teatro Alberto de Paz y Mateos. Su estructura está conformada por dos tiempos. Rubias de Nueva York y Tut-Ankh-Amon. El argumento se desenvuelve entorno a la sátira política representada por los siete personajes. Más específicamente por Pío Miranda, Elvira Ancizar. Desde el comienzo de la obra se cimenta la postura ideológica de la cual va a partir la trama pues, en el coloquio entre Pío y su pareja María Luisa, se menciona:

            ¿Y Stalin? Stalin los reúne a todos en el salón de conferencias, a   mano izquierda, entrando por la puerta principal como quien va hacia            el comedor del terrible. Stalin aguarda y entra Bujarín y entra Zinoviev         y entra Kamenev y Trotsky y los viejos bolcheviques, tensos,        impenetrables, definitivos. (Cabrujas, 1979, p.1)

    Este diálogo hace referencia a diferentes personalidades conexas al socialismo ruso. Previo a ellas se realiza una símil de imposición y respeto al incluir al “terrible” haciendo alusión al Zar Iván iv. Posteriormente se menciona a Iósif Vissariónovich mejor conocido como Stalin, dictador y secretario del Partido Comunista. A la par se aluden otras figuras del contexto como el filósofo marxista Bujarín y Zinoviev, un bolchevique revolucionario al igual que Kámanev y Trotsky.

  Cada uno de ellos se señala con el propósito de evidenciar el discurso social que encarna Pío. Inclusive la descripción en el coloquio del salón de conferencias situado en la parte izquierda, remite a la idea de espacio y significado planteada por García Barrientos ya que, la izquierda, es también un término asociado a las políticas de igualdad jurídica, reformismo, insubordinación y solidaridad .  

    En cuanto a este último aspecto dentro de la ideología socialista se visualiza su inclusión implícita al admitir al otro como “camarada”. Además, el uso de este concepto implica un reconocimiento en el que “la igualdad de […] excluye todo referente superior y proviene de una solidaridad de trabajo, de sufrimiento y de lucha” (Olivier Reboul, 1986, p.161). Tal función se muestra en la réplica de Pío Miranda a Elvira Ancizar.

    La cita mencionada cumple con el objetivo ideológico de exteriorizar la unión  y pertenencia a un colectivo puesto que cataloga, en palabras de Reboul, como un exordio ritual. Locución que tiene por designio promover un acto sirviéndose de su propia incitación, reforzando así lo argumentado a través las expresiones que apuntan al grupo del cual uno desea formar parte.

    En equivalencia el empleo de la frase “verdad proletaria” comunica la intención de naturalizar el discurso, pues intenta proponer rasgos de una supuesta universalidad. “ No ya el discurso del ser, sino el discurso del hombre, el que todos podríamos exponer en cualquier lugar y tiempo, cuando no es más que el discurso de una nación, de un partido, de un grupo” (Olivier Reboul, 1986, p.95).

    Cabe resaltar igualmente que al tratarse de un pensamiento al servicio de una autoridad, en esta ocasión comunista, no podía omitirse la insinuación a su emblema. La hoz y el martillo son, según la semiología teatral de Kowzan, accesorios del espacio escénico dotados de cierta autonomía funcional. Es decir, un sentido en el cual se  direcciona al espectador hacia el carácter simbólico de ambos instrumentos, los cuales, aluden al proletariado industrial y al campesinado.

    Ahora bien frente a lo anterior está su contra parte ideológica  personificada en Elvira, una mujer de 38 años. Hermana mayor de Plácido y de María Luisa miembro con la cual tiene diversos inconvenientes ya que, al verse envuelta en los planes que Pío desea emprender perjudicando a la familia al colocar sus bienes de por medio, es percibida como La Pasionaria. Comparación y referencia a la dirigente política del Partido Comunista de España Dolores Ibárruri:

            ¿Y qué me va a contestar? ¿No ves que se cree La Pasionaria, con la         mirada extraviada y los ojos saltones, como si estuviera contemplando    el futuro de la humanidad? […] Allí está su casa, porque ahora es             comunista... como si supiera de pobres, como si hubiera trabajado             alguna vez! ¡Hipócrita!. (Cabrujas, 1979, p.5)

La acusación de hipocresía en el socialismo recae en una de la deficiencias en su estructuración porque, al existir individuos con poco potencial para fundar el sistema como María Luisa, se descompensa la estabilidad laboral. Hecho aunado a que la profesión de un sentido igualitario no reconoce el esfuerzo emprendedor, y al menos en lo económico, se proyecta su resultado con un salario insuficiente pese al esfuerzo demandante.

    También a esta oposición hay que añadir el recurso metafórico del cual se vale dicho actante para desacreditar la pretensión de racionalidad en la discurso y la connotación sagrada de la mismo puesto que, ambos aspectos, son rasgos que Reboul expone para identificar un pensamiento ideológico: “Hasta la biología le funciona en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Son santos y necesitan su Vaticano para andar santeando” (Cabrujas, 1979, p.6)

    De igual forma las dicotomías demostradas por los personajes sirven para remitir a un suceso histórico. La Guerra fría. Enfrentamiento  en el cual los conflictos políticos e ideológicos de EE.UU.,  la Unión Soviética y sus respectivos aliados, tras haber finalizado la segunda guerra mundial, decidieron el rumbo en gran parte de la historia del siglo xx:

            Pimentel... ay, Pimentel... y me preparo, calladito, agazapado para el        día de la cosa... cuando Pimentel me vea entrar en la oficina, en 1947,         supongo, suponte con la ametralladora en la mano... ¿Qué es esto,            Ancízar? Porque así me va a decir... ¿Qué es esto, Ancízar? Ay,    Pimentel... ay, Pimentel. (Cabrujas, 1979, p.8)

Con el cierre de la obra el espectador puede contemplar la contradicción en la cual se mantuvo Pío Miranda. Fue, en términos de García Barrientos, una voz teatral a la cual su creador asignó la funcionalidad del ocultamiento y develamiento de un sistema que eventualmente decayó. Es por esto que el personaje niega la existencia de aquello que simulaba creer, pues la realidad, la crítica, dista en lo absoluto de sus ideales.

    Ejemplo de esta observación es el contexto del país de origen del dramaturgo. Un estado en el cual continúa en deterioro el crecimiento económico y social. Condición que ha derivado en otros aspectos afectando la calidad de vida de sus residentes quienes se ven obligados a sobrellevarla o rehuirla. “Quiero que se quede aquí. Hasta mañana. Por lo menos, hasta mañana” (Cabruja, 1979, p.22).

 

 

Bibliografía

·         Anónimo. (10 de mayo del 2020). Iván IV de Rusia. (20/05/2020). En Wikipedia. org recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Iv%C3%A1n_IV_de_Rusia

·         Anónimo. (24 de mayo del 2020). Dolores Ibárruri. (20/05/2020). En Wikipedia.org recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Dolores_Ib%C3%A1rruri

·         Anónimo. (2 de marzo de 2020). José Ignacio Cabruja. (20/05/2020). En Wikipedia. La enciclopedia libre recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ignacio_Cabrujas.

·         Anónimo. (18 de julio del 2018). José Ignacio Cabrujas. (20/05/2020). En queleerlibros. com recuperado de: https://queleerlibros.com/pec-events/jose-ignacio-cabrujas/

·         Anónimo. (s.f).  José Ignacio Cabrujas, el hombre de los talentos. En elperroylarana.gob.ve recuperado de: http://www.elperroylarana.gob.ve/jose-ignacio-cabrujas-hombre-los-talentos/

·         El día que me quieras, s.f., file:///C:/Users/llriv/Downloads/El%20dia%20que%20me%20quieras.pdf.

·         García, Barrientos, José Luis, (2012) Cómo se comenta una obra de teatro, México, Paso de Gato. Versión digital.

·         Reboul, Olivier, Lenguaje e ideología, Fondo de Cultura Económica, México, 1986.  

 

 

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